Equipo de la Dirección de Gestión Tecnológica se capacita en Estados Unidos

Un curso intensivo en el Stanford Research Institute International (SRI) brindó nuevos conocimientos sobre innovación, emprendimiento, y la búsqueda de capital de riesgo; lo que les permitirá orientar de mejor forma a nuestra comunidad en temas vinculados a estas áreas. En representación de la DGT asistieron los gestores tecnológicos, Pamela Lisboa, Pablo Romero y Carlos Abello.

Tres profesionales de la Dirección de Gestión Tecnológica (DGT) de la Vicerrectoría de Investigación, Desarrollo e Innovación, viajaron a Estados Unidos, junto a los ganadores de la segunda versión del Concurso Despega Usach y académicos del proyecto Nueva Ingeniería 2030, para participar del programa boot camp que ofrece el Stanford Research Institute International (SRI). La instancia les proporcionó una serie de conocimientos, que les permitirá orientar de mejor manera a docentes, estudiantes o funcionarios que se encuentren desarrollando investigación aplicada o emprendimientos en la Universidad.

Pamela Lisboa, encargada de scouting tecnológico para proyectos y protección en la DGT, enfatizó que esta capacitación fue significativa, principalmente, porque se transformó en una oportunidad para reunir a todos los estamentos de esta Casa de Estudios, quienes conocieron una serie de iniciativas, historias de éxito y fracaso, en la cuna del emprendimiento: Silicon Valley.

Nuevo foco para emprender

Por su parte, Pablo R omero, encargado de la unidad de Propiedad Intelectual de la DGT indicó que durante el curso en el SRI aprendieron la necesidad de dar una nueva orientación a los productos que surgen de la I+D+i, agregando que “uno de los aspectos que más nos remarcaron fue la valoración que hace el consumidor final de tu tecnología o producto. La forma en que el consumidor ve tu producto, tu tecnología, es lo que va a ser fundamental para transferir al mercado”.
Esta nueva orientación se refleja también en un cambio de mirada desde los fondos que financian la I+D+i y la mayor valoración de aquellos resultados de investigación que tienen que ver con transferencia efectiva de las tecnologías. En este sentido, la experiencia y aprendizaje adquirido en SRI no es menor, ya que al alero de esta institución han surgido interesantes tecnologías como el mouse o Siri, aplicación que cumple funciones de asistente personal.
“Poder absorber cómo se ha hecho transferencia a ese nivel y ver de primera fuente ese modelo, y también traer algunas ideas para nuestra Universidad, es algo interesante para nuestro ecosistema nacional de innovación que está cambiando”, explicó Lisboa.
Para Carlos Abello, responsable de proyectos de I+D+i de la DGT, uno de los aspectos más relevantes de esta experiencia fue conocer la cultura del emprendimiento, añadiendo que “hay muchos actores, mucha competitividad, pero también confianzas. Está el concepto que si tengo una idea buena y me siento con las capacidades para hacerlo, el financiamiento va a llegar si o si, y esa mentalidad falta mucho en Chile”.

Desafíos institucionales

Y si bien todos coinciden en que no se puede replicar el modelo de Silicon Valley en nuestro país, pues no existen características similares a las que dieron origen a este centro del emprendimiento global, como la Universidad de Stanford, si puede servir como referencia para mejorar y desarrollar un modelo propio que permita lograr de manera satisfactoria la transferencia tecnológica.
Este curso no solo les proporcionó nuevas herramientas sino que también les planteó a los profesionales de la DGT nuevos desafíos, por ejemplo, poder acortar la distancia con el mundo de la industria.
“Es importante hacer algo para poder comunicarnos con esos actores y evaluar los mecanismos para lograrlo”, comentó Abello.
En el caso de Estados Unidos, al alero de Silicon Valley, “el inversionista sabe que si apuesta por ti, no va a tener réditos económicos en diez años, eso no pasa acá. La empresa privada quiere resultados inmediatos, quiere obtener ganancias en poco tiempo, entonces hay que cambiar la mirada del mundo privado, porque casi no hace investigación. Hay que cambiar el foco del mundo privado, que pueda invertir en tecnologías porque son importantes y útiles”, indicó Pablo Romero.
Otro eje de trabajo estará en los académicos del Plantel, ya que según pudieron observar en este curso, los investigadores participantes tenían ideas preconcebidas de cómo tenían que ser sus desarrollos, pero el curso puso énfasis en cómo tenía que crear valor en torno a la necesidad.

“Hay un cambio de paradigma de cómo se construye la ciencia y cómo tiene que mirar al cliente durante todo el proceso”, explicó Pamela Lisboa.

Finalmente, los profesionales remarcan que no se trata de un proceso que se modifique de un día a otro, pues requiere de una iteración constante hasta encontrar los modelos óptimos que permitan avanzar en la materia.

Por Valeria Osorio